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Nada tiene que ver nuestro nuevo papa Francisco I con este artículo pero casualmente(o no) su designación coincide con mi mudanza a la ciudad que lleva ese nombre.

Hace 21 días este Rioplatense de nacimiento y porteño por elección aterrizaba en el aeropuerto de San Francisco y comenzaba una nueva etapa.
Han sido muchas cosas nuevas para mí y montones de emociones para todos mis sentidos que finalmente ayer exploté en un llanto contenido, quizá encubado, durante varias semanas.
Alejarme de “mis cosas”, cuál sería el baúl de juguetes para un niño no parecía tan duro, pero cuando realmente las necesitás y no están a mano…..es jodido.
Mi esposa ya había pasado por esto y ella ha sabido entender mejor que nadie esto que me pasa, lo cual no quiere decir que me entienda mejor que mí mismo, que contengo, postergo y me cierro en todos los aspectos de mi vida. Simplemente así soy yo.
A pesar de todo el melodrama emocional estoy muy contento acá, muy a gusto, es una ciudad maravillosa San Francisco, en infinidad de sentidos. Es por eso que hoy inicio una nueva etapa en este blog, que tuvo una transición y estos días retomo para meterle más pilas y cosas que me pasan, ya habrá tiempo de escribir sobre todo lo que he visto, tantas reflexiones sobre cosas tan nuevas para mí.

Ahí vamos.